Los años 60 y 70. La arquitectura. La superación del Movimiento Moderno. La arquitectura posmoderna y tardomoderna

Tras el Movimiento Moderno de arquitectura se abrió en la segunda mitad del siglo XX una controversia acerca del nuevo camino que tenía que seguir esta. 

Dos corrientes fueron las que litigaron hasta finales de siglo, la de la Posmodernidad y la Tardomodernidad. 

El Posmoderno 

El Movimiento moderno entró en crisis a partir de los años 60, surgiendo un una negación de estos postulados. Y es que la corriente arquitectónica funcionalista fue reprobada por ser considerada fría, soporífera y que no llegaba a conectar con el público, que no conseguía ver algo estético en sus edificios. Esto ocasionó el surgimiento de un nuevo modelo arquitectónico que fuese del agrado tanto de los profesionales más doctos en la materia, incorporando referencias de culto; como por el público en general, con elementos que fueran fácilmente reconocibles. Se trataba de adaptar las edificaciones a la sociedad del momento, una ciudadanía que a partir de los años 70 es cada vez más distraída e insolente, en donde las ideologías absolutas van dejando paso a la relativización. Esta convicción originó que reaparecieran piezas ornamentales y constructivas históricas, nos referimos a las propias de la arquitectura anterior del siglo XX. 

No obstante, no lo hace desde un punto de vista purista, siendo el resultado algo ecléctico, dando como solución un estilo mordaz. 

Además de ese guiño que hace a los estilos históricos, es fundamental la puesta en valor que hace del entorno en el que el edificio está inserto, pues tienen en consideración cómo han sido construidos los edificios que ya estaban en el lugar para integrar los nuevos en el espacio. Esto provocará a veces que sean ambientes probablemente ambiguos e inverosímiles. Es característico también de las construcciones posmodernas la provocación del desconcierto, pues es habitual introducir algún elemento de extrañeza y de confrontación entre el exterior y el interior. 

En general, podemos decir que la arquitectura posmoderna es un estilo heterogénea e ingeniosa, que se acerca a todos los públicos. 

La Arquitectura Posmoderna reivindicó todo aquello que había dejado de lado el Funcionalismo, por ello su estilo estuvo basado en: la recuperación de la decoración en los edificios se inspiraron en elementos constructivos históricos,en ocasiones el resultado fue un tanto ecléctico los arquitectos tienen en cuenta el entorno los exteriores no coinciden con los interiores, lo que ocasiona la sorpresa.

A partir de la década de los años 60, la arquitectura se abre a nuevos caminos, y es que se está produciendo el agotamiento creativo en la arquitectura moderna. Ante este panorama de formas reiterativas, se abren nuevos flujos de creación. Hacia el final del funcionalismo, ya algunos de sus autores introducen el hormigón en bruto en sus edificios. Puede que esto te resulte familiar y recuerdes la Iglesia de Notre Dame de Rochamp de Le Corbusier, pues ahí puedes observar esto que te estamos diciendo. Pero esto solo será el preámbulo de una nueva tendencia arquitectónica, el brutalismo. Los edificios que surgieron van a acentuar la desnudez de sus fachadas, promoviendo no solo el cemento en crudo, sino también es posible que se vean partes estructurales. Entre sus arquitectos principales están el matrimonio Alison y Peter Smithson 



The Economist, Londres. Alison y Peter Smithson Imagen de Anne-Sophie_Ofrim en Wikipedia bajo licencia CC BY 2.0

Pero el lenguaje funcionalista puro ya consumido se entremezcla en otras ocasiones con lenguajes arquitectónicos más tradicionales, incluso de los países del arquitecto. Este es el caso del Grupo Metabolista Japonés, que incluye en sus proyectos características de los edificios tradicionales japoneses con las del racionalismo, en donde la funcionalidad y el espacio eran sus premisas. Así lo muestran sus arquitectos más representativos, Kenzo Tange o Arata Isozaki. 

Mito Art Tower. Arata Isozaki. Imagen de Korall en Wikimedia Commons bajo licencia CC

Pero hacia los años 70 el funcionalismo volvió a tomar fuerza con Peter Eisenman y Aldo Rossi. Sus formas geométricas pero con influencias de las tradiciones locales en las que se hace una utilización de patrones históricos con una nueva función y ocupación, nos acercan al Neorracionalismo. 


Edificio de viviendas Berlin. Aldo Rossi. Imagen de en Wikipedia bajo licencia CC BY 2.0 

Los arquitectos de la Posmodernidad 

Dos grandes arquitectos destacan en la Arquitectura Posmoderna, aquellos que siguieron las premisas de que "menos es aburrido", estos son: Robert Venturi, fue quien desmontó la arquitectura racionalista introduciendo guiños a los elementos históricos. Así podemos verlo en la Casa de Vanna Venturi o en la Guil House y Michael Graves, continuará las teorías de Venturi en obras cumbres como el Portland Building. 

Robert Venturi, fue el primer arquitecto que desmontó la arquitectura Funcionalista por considerarla sobria. Es esto lo que le motivó a retomar elementos historicistas en sus construcciones que se reflejan básicamente en la decoración, en general molduras decorativas, arcos, etc. Todos ellos son fácilmente reconocibles por el público, pues la mayoría evocan a los grandes estilos clásicos que evocan grandeza. Introduciendo estos elementos tradicionales origina un simbolismo contundente en sus proyectos. Pero cuando elige esos elementos no hace de forma irreflexiva, sino que piensa y selecciona aquellos que dan un sentido a su obra. Es habitual que aplique colores a sus edificios, apartándolos de la uniformidad de las ciudades, pero siempre teniendo en cuenta el entorno, en especial en sus casas de las afueras rodeadas de naturaleza. A veces recuerdan a dibujos, lo que lo ponen en relación con las corrientes artísticas del momento, el Pop Art. Toda la teoría que proyecta en sus edificios es recogida en libros, como en Complejidad y contradicción en la arquitectura, en donde refleja los desacuerdos con el Movimiento Moderno. Entre sus obras más destacadas nos encontramos con la casa que diseñó para su madre, la Casa Vanna Venturi o la Guild House en Filadelfia.

Guild House Guild House Imagen de smallbones en Wikipedia de dominio público 

Michael Graves será el gran valedor de las teorías de Robert Venturi. Aunque comenzó dentro de los postulados del Racionalismo, pronto comenzará a compartir las ideas de su predecesor muy bien resumidas en la frase “menos es aburrido”, incapacitando a este estilo cualquier posibilidad comunicativa. En general, no que Graves cambie por completo el lenguaje de la arquitectura moderna, parte de la pureza de las líneas pero introduciendo elementos decorativos tradicionales, haciendo que los edificios se humanicen y se desmarquen de la rigidez funcionalista. Para Graves la forma y función del edifico es algo totalmente autónomo, al contrario que en la arquitectura moderna, otorgando a la forma una mayor importancia que a la función. El Portland Building, en 1982, fue el primer gran diseño bajo las propuestas de la Posmodernidad. 

Portland Building, Michael Graves. Imagen de Steve Morganen Wikimedia Commons bajo licencia cc

Este estilo se constatará en sus edificios posteriores: el Humana Building, la Biblioteca de Denver, así como para algunos edificios para el Equipo Disney en California. 

Biblioteca de Denver Team Disney Biblioteca de Denver Imagen de KM Newnham en Wikipedia bajo licencia cc

Team Disney Imagen de Coolcaesar en Wikimedia Commons bajo licencia cc 

El Tardomoderno 

A partir de los años 80 el la arquitectura Tardomoderna llega para quedarse. En general podemos advertir dos corrientes algo diferentes: el High- Tech y el Deconstructivismo. 

El High Tech es solo una corriente dentro de la arquitectura tardomoderna. Propio de la década de los años 80 basa su esplendor en una elegante exhibición de los componentes industriales y de la alta tecnología propios de la época. Utilizan por tanto el acero y el vidrio como materiales principales para simbolizar la pujanza económica. 

La corriente arquitectónica del Tardomoderno no se opone al Movimiento Moderno, tal y como hacía el Posmodernismo. No es que esté de acuerdo en todos sus principios, pues no ve positivo la apatía en la que la arquitectura moderna ha caído, pero a partir de del racionalismo como base busca la humanización de sus edificios. Será una controversia entre los razonamientos producidos con la modernidad en el proceso de crecimiento de las ciudades lo que provoque el surgimiento de este movimiento. En general, las líneas de sus edificios son esculturales, en especial los exteriores, en los que se muestran estructuras relacionadas con la tecnología y la industria. Esto renueva por completo el lenguaje funcionalista, poniendo en valor un nuevo sentido estético. el interés de esta arquitectura por resaltar los factores tecnológicos e industriales, pues bien, la muestra de estos se va a convertir en una constante en sus edificios, convirtiéndose casi en una obstinación. Es por tanto habitual encontrar a la vista tuberías, conductos, escaleras, etc. Todo ello sobre una estructura metálica, prefiriendo el acero, que se cierra con cristales que reflejan la luz y que favorecen el porte refulgente y provocador de las nuevas tecnologías. La impresión al ver estos edificios es considerable por su aspecto, expresividad y las originalidades técnicas entendidas como algo estético. En general, podemos advertir un predominio de líneas pocos regulares. 

La mayoría de los diseños del High – Tech responden a necesidades actuales de la sociedad. En muchas ocasiones han sido proyectadas en zonas deprimidas de las ciudades con el objetivo de revitalizarlas. Es por ello que no están ajenas de la participación de las administraciones. Tenemos que tener en cuenta que son construcciones en las que hace falta un desembolso económico considerable, por tanto, son una muestra del poder económico. 

El movimiento se originó en Londres, por eso en esta ciudad podemos encontrar muchos de sus grandes símbolos jugando en su triunfo un importante protagonismo Norman Foster.


Cupula deñ British Museum de Londres de Norman Foster. Imagen de Eric Pouhier en Wikimedia Commons bajo licencia cc 

El High – Tech es una corriente que se encuentra a caballo entre la arquitectura y la ingeniería. En ocasiones, las particularidades de cada edificio convierte este estilo en una arquitectura de autor.

Entre estos autores de renombre sin duda no podemos dejarnos atrás a Foster, Pei, Rogers y Renzo Piano. 

Norman Foster es uno de los imprescindibles de la arquitectura de la segunda mitad del siglo XX y que abre nuevos caminos en la arquitectura del siglo XXI. Este inglés que estudió en Manchester y posteriormente becado en Yale, es un ejemplo de trabajo obstinado y en búsqueda de la excelencia. Foster siempre está al tanto de sus obras, desde su creación en un boceto, hasta los acabados. El resultado es una arquitectura refinada y sutil, ingeniosa y precisa. La trayectoria de Foster ha evolucionado desde el estilo industrial más enérgico, en el que repite casi obsesivamente gran cantidad de elementos que son fabricados exprofeso, hasta su apaciguamiento de esos extremos, dulcificando las líneas de sus edificios.

Buenos ejemplos de esto, y que son considerados como obras maestras de la arquitectura de nuestra época, son la sede del HSBC en Hong Kong o la torre de Swiss Re en la City de Londres, conocida popularmente como “el pepinillo”. 

Swiss Re, Imagen de Barney Jenkins en Wikipedia Commons bajo licencia GNU 

En España comenzó a trabajar en Barcelona con motivo de las Olimpiadas de 1992 construyendo la torre de comunicaciones de Collserola. 


Torre Collserola, Barcelona. Norman Foster. Imagen de Felix Königen Wikimedia Commons bajo licencia GNU. 

A partir de este momento, los proyectos en nuestro país se incrementan, el Palacio de Congresos de Valencia, la Torre Cepsa en Madrid o el Metro de Bilbao son buena muestra de ello. En definitiva, podemos afirmar que debemos a Foster ser un autor que ha promovido la arquitectura desde las técnicas constructivas hasta las innovaciones tecnológicas. 


Uno de las intervenciones de Norman Foster más interesantes es la reconstrucción de la cúpula del Reichstag de Berlín. El edificio ya existía, pero le faltaba esta parte. En realidad el edificio, de estilo neorrenacentista se construyó a finales del siglo XX por Paul Wallot y fue un símbolo de la construcción de estado alemán. Pero en 1933 sufrió un incendio. Nunca se probó su autoría pero el Partido Nazi, que ya se encontraba en el parlamento, aprovechó para culpar a los comunistas y así poder justificar la supresión de los derechos que recogía la constitución de 1919 de la República de Weimar. Pero el edificio continuó deteriorándose con la Segunda Guerra Mundial y los atroces bombardeos que cayeron sobre la ciudad dejándola casi pulverizada. Tras el conflicto bélico el debate giró en torno a si debían reconstruir o no la fábrica. 

Al final la decisión fue volver a levantarlo, como en muchos otros casos de la ciudad, pero con la salvedad de que la cúpula no sería rehecha. Luego llegaría la división de Alemania y su posterior reunificación. Por eso no será hasta los años 90 cuando se abra un concurso para volver a hacer una cúpula. Será Norman Foster su ganador y proyectó un nuevo domo que nada tenía que ver con el anterior ya que está realizado en vidrio. La cúpula es uno de los atractivos turísticos de la ciudad ya que puede verse y de manera gratuita. Si estás pensando en hacer una escapadita a Berlín no olvides hacer una reserva para no quedarte sin poder subir a través de sus rampas de acero que la recurren helicoidalmente y disfrutar tanto de la propia construcción como de las vistas de la ciudad. Los cristales con los que está recubierta permiten, además de ver el Bundestag en donde se realizan los debates políticos, aprovechar el uso de la luz del sol, lo que la convierte en un elemento respetuoso con el medioambiente. El gran domo acristalado se ha convertido en un icono de la ciudad y del país, pues su intención es reflejar una Alemania unida y de valores democráticos, que deja atrás su pasado entre totalitarismos del nazismo y del comunismo. 



Ieoh Ming Pei es uno de los arquitectos más afamados de los últimos tiempos, sus edificios se encuentran a todo lo largo del planeta, en especial en EE. UU., Canadá y en Europa. Aunque procedente de Cantón, en China, realizó sus estudios de arquitectura en EE. UU. y finalmente se nacionalizó norteamericano. Su arquitectura se basa en las líneas limpias y sencillas que buscan la funcionalidad, tal y como los criterios del estilo racionalista marcaban. En espacial siente predilección por la tendencia que caracterizó a Walter Gropius. En general, sus edificios son algo conceptuales, pues sus formas se acercan a la abstracción. Utiliza materiales fríos, casi impasibles, como el acero, el cemento y el vidrio. Por eso, entre sus perfiles y componentes, provocan un impacto para aquellos que los contemplan, pues plantean resultados muy osados. Además de edificios, diseñó proyectos urbanísticos en Montreal, Canadá y en Denver, Estados Unidos. Se trata de un grupo enrevesado de explanadas con rascacielos en los que plantea una simetría axial muy al gusto tradicional. 

 Algunas de sus edificaciones más célebres son el área oriental de la Galería de Arte de Washington, en donde destacan sus contornos poligonales, tragaluces y aleros salientes. 

Pero sin duda, aunque no sepas que este fue su autor, con toda probabilidad has visto alguna vez, aunque sea en imágenes la pirámide de cristal que se sitúa en el Museo del Louvre. 


Pirámide del Louvre Pirámide del Louvre. Imagen en Pixabay de dominio público 

Esta pirámide del Louvre, que fue construida como entrada, está realizada con grandes paneles de vidrio que ascienden a más de veinte metros y que fue levantada tal y como hicieran las pirámides los propios egipcios de la antigüedad. 

Centro de Ciencia ( Macao)- Imagen de AG0ST1NH0 en Wikimedia Commons bajo licencia GNU 


Richard Rogers es otro de los míticos arquitectos del High- Tech y creador de uno de los edificios más famosos de este estilo, el Centro Pompidou. Para Rogers, un italiano de familia británica, la arquitectura debe tener una responsabilidad con el medio en la que se inserta y conciliar con la cultura y la sociedad. Fue compañero de Norman Foster en Yale, formando el estudio de arquitectura Team 4 junto a sus respectivas esposas. Pronto comenzaron a ser reconocidos mundialmente con sus edificios en los que ensalzaban la alta tecnología. Pero cuando al final de la década de los años 60 el grupo se disolvió, Rogers se asoció con un arquitecto italiano, Renzo Piano. 

 Centro Pompidou Centro Pompidou Imagen de pixabairis en Pixabay de dominio público 

Otros edificios de Richard Rogers son el edificio Lloyd’s en Londres o la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas de Madrid. 

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Edificio Lloyds Imagen de loco steve en Wikimedia Commons bajo licencia cc. 




Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas. Imagen en Wikimedia Commons bajo licencia cc

Renzo Piano. Se habían conocido en la Architectural Association School en Londres y conectaron fácilmente al tener las inquietudes similares. Piano acercó a Rogers a la arquitectura metabolista japonesa y finalmente decidieron crear un estudio de arquitectura que diseñará uno de los edificios que más darían que hablar, el Centro Pompidou. Este edificio de 1971 no fue ni el primero ni el único de la pareja, pero si el que causó un gran impacto en el centro de la ciudad, ya antes había ocurrido lo mismo con la torre Eiffel, y seguro que en la actualidad seguirá ocurriendo lo mismo con otros tantos. Incluso puede que se te venga algo parecido a la cabeza que haya pasado recientemente y no muy lejos de donde vives. Así suelen ocurrir las cosas. Sin embargo, hoy en día, es uno de los edificios más prestigiosos. El concepto de la edificación resaltaba todos los materiales y elementos constructivos en el exterior, asemejándolo a una máquina por la trama de barrotes, conductos, escaleras que se exhiben, como si fuera un mecano


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