La libertad de expresión. La censura en el arte. (17/11/2023)
El ser humano tiene derecho a pensar por si mismo y a expresar sus ideas siempre desde el respeto y la verdad, sin dañar a otras personas y sin imponer sus ideas. La libertad de prensa es la libertad para imprimir esas ideas y divulgarlas.
Honoré Daumier en 1832 realizó un dibujo titulado la libertad de prensa para la ilustración de "L' Association Mensuelle". Este es un buen ejemplo dedicado a la libertad de expresión. Daumier representa a un hombre fuerte sobre un texto escrito donde dice la libertad de prensa. El hombre tiene una posición defensiva con los puños cerrados y listo para defender este derecho. En este dibujo la libertad está muy relacionada con la fuerza física pero también mental. Muestra de cómo los seres humanos han de defender su libertad de expresión.
El arte y la libertad de expresión están intrínsecamente entrelazados, ya que el arte es una de las formas más poderosas de expresar ideas, emociones y perspectivas. Algunas teorías y reflexiones sobre esta relación entre el arte y la libertad te pueden servir para contextualizar esto.
1. El arte entendido como vehículo de expresión: El arte, en todas sus formas, proporciona a los individuos una vía para expresar sus pensamientos, sentimientos y experiencias de maneras que pueden ser difíciles de comunicar mediante palabras o acciones directas. Esto es especialmente importante cuando se trata de ideas controvertidas o censuradas, ya que el arte puede transmitir mensajes de manera subjetiva y simbólica.
2. La libertad de expresión es un derecho fundamental: La libertad de expresión es un principio fundamental de las democracias y las sociedades libres. Garantiza que las personas tengan el derecho de expresar sus opiniones, incluso si son impopulares o desafiantes. El arte, como una forma de expresión, también debe beneficiarse de esta protección, permitiendo que los artistas aborden temas difíciles o controvertidos sin temor a represalias.
3. La provocación y el desafío en el arte: Muchas formas de arte contemporáneo se basan en la provocación y el desafío de las normas y valores establecidos. Esto puede incluir el arte transgresor, que busca romper barreras culturales y sociales. La libertad de expresión permite que los artistas exploren estas áreas y cuestionen el status quo sin temor a la censura.
4. La diversidad de perspectivas: La libertad de expresión en el arte también promueve la diversidad de perspectivas. Permite que diferentes culturas, voces subrepresentadas y experiencias individuales se expresen y se compartan con el mundo. Esto enriquece nuestra comprensión de la humanidad y la sociedad al mostrar una amplia gama de puntos de vista.
5. El arte es un espejo de la sociedad: El arte a menudo refleja los valores, preocupaciones y tensiones de una sociedad en un momento dado. Cuando la libertad de expresión en el arte se ve amenazada o restringida, esto puede ser un síntoma de problemas más amplios en la sociedad, como la censura gubernamental o la intolerancia.
6. El arte como responsabilidad y los límites del artista Aunque la libertad de expresión es fundamental, también existen debates sobre sus límites, especialmente en lo que respecta a contenidos que pueden incitar a la violencia o el odio.
El arte, como cualquier forma de expresión, también debe enfrentar preguntas sobre la responsabilidad y la ética, pero estas discusiones deben equilibrarse cuidadosamente para no sofocar la creatividad y la libertad artística. Al final retomaremos esto.
Y aunque todo lo dicho anteriormente sea cierto, desde tiempos inmemoriales el ser humano ha recurrido a la expresión artística para transmitir a sus semejantes pensamientos, emociones y sensaciones.
Podemos decir pues, que el arte es una de las formas más conocidas de expresión y reflejo de la libertad. Pero frente a la libertad creativa, en ocasiones, se han aplicado filtros o límites que han sido impuestos por la censura.
La Real Academia Española de la Lengua (RAE) define censura como "dictamen y juicio que se hace o da acerca de una obra o escrito".
El mundo del arte —un reino poblado por obras frecuentemente aclamadas por sus características transgresoras, controvertidas y tabúes— choca por lo general, en favor de la lucha por la libertad de expresión, contra los estándares de decencia y buen gusto.
A lo largo de la historia, las obras de arte han sido alteradas, silenciadas e incluso eliminadas por inaceptables, según las motivaciones censoras de la religión, la sociedad o la política de turno.
Aun así, los artistas siempre han forzado los límites de lo que es "ofensivo" a través del simbolismo y el contenido de sus obras, mostrando desde retratos de una vulva a una representación de los "zoos humanos" del siglo XIX.
Muy pronto el poder político y religioso aprovechó el arte para fines propagandísticos y para transmitir su ideología. Baste con evocar las figuras colosales de Ramsés II en Abu Simbel, el Partenón de Atenas o la estatua de César Augusto de Prima Porta para comprobar la clara intención de apología del poder del faraón, de los mitos divinos o del césar de Roma, respectivamente.
En muchos de estos casos, un complejo lenguaje de imágenes simbólicas conseguían transmitir las ideas subliminales deseadas a los asombrados espectadores de unas obras que eran evidentes manifiestos políticos.
La función ideológica del arte se ha conservado a través de los siglos. Los frescos y capiteles románicos eran en muchos casos un libro abierto cuyas imágenes adoctrinaban a los fieles analfabetos; el pensamiento católico de la Contrarreforma proporcionó unos determinados cánones para evitar las desviaciones ideológicas de Lutero; los carteles de propaganda política fueron profusamente usados tanto por los nazis como por los bolcheviques, infundiendo su ideología y valores respectivos en las masas...
Esa es la razón, la idea de anular al enemigo político, es la razón por la que aparecen en determinadas civilizaciones las llamadas las "Damnatio memoriae" que se dieron desde el Antiguo Egipto hasta en el mundo romano.
La "Damnatio memoriae" es una práctica histórica que se utilizaba en algunas civilizaciones y culturas para condenar y borrar la memoria de una persona o entidad de la historia, de modo que su legado y recuerdo fueran eliminados o desacreditados de manera deliberada. Esta práctica se aplicaba a individuos que habían caído en desgracia, ya sea por razones políticas, éticas, religiosas o culturales, y se consideraba una forma de castigo o deshonra póstuma.
Las características clave de la Damnatio Memoriae son las siguientes:
- La eliminación de registros: Una de las principales acciones en la Damnatio Memoriae era la eliminación de registros escritos, inscripciones, monumentos, retratos y cualquier otra forma de conmemoración que hiciera referencia a la persona o entidad condenada. Esto incluía la destrucción de estatuas, inscripciones en edificios y la supresión de documentos que mencionaran a la persona.
- El borrado de nombres: En muchos casos, los nombres de los individuos condenados se borraban de documentos y monumentos existentes, de modo que no quedara rastro de su existencia. Esto implicaba borrarlos de la memoria colectiva.
- La reescritura de la historia: A menudo, se intentaba reescribir la historia para eliminar cualquier referencia al individuo condenado y, en su lugar, se promovía una narrativa que desacreditara su legado.
- El peso de los motivos políticos y sociales: La Damnatio Memoriae se usaba típicamente en contextos políticos o sociales en los que una figura o entidad había perdido el favor de las autoridades o la sociedad en general. Podía ser una forma de castigo post mortem. Y así como las imágenes pueden modular la manera de pensar y son usadas para crear adictos, pronto surgió la contrapartida. Gobernantes y líderes religiosos se dieron cuenta de que no solamente tenían que propagar las ideas adecuadas, sino que también les convenía prohibir el arte que podía usarse para cuestionar su dominación o por lo menos para denunciar su prepotencia. Nació así la censura, la limitación de la libertad de expresión.
Ejemplos históricos de Damnatio Memorae:
La práctica de la Damnatio Memoriae se ha observado en diversas culturas y períodos de la historia, incluyendo la antigua Roma, donde se aplicaba a emperadores o figuras políticas caídas en desgracia; y en Egipto, donde faraones podían sufrir esta condena.
Ya en el Antiguo Egipto se practicaba la damnatio memoriae, el borrado de los cartuchos con el nombre de los faraones a los que se pretendía olvidar por alguna razón.
En Egipto, arte y escritura iban indisolublemente unidos (se escribía con jeroglíficos, una combinación de imágenes) y el peor castigo era el olvido. Los egipcios creían que el olvido era la auténtica muerte, el peor de los infiernos. Borrar el nombre de alguien era pues el más terrible de los castigos, conseguir su radical desaparición.
Una de las primeras "damnatio memoriae" aparece en una inscripción en el templo de Deir el Bahari, en Egispto, donde el nombre de la faraón, Hatchepsut, fue borrado como se aprecia en esta imagen.
Un ejemplo famoso de Damnatio Memoriae en la historia romana fue la condena del emperador romano Domiciano (81-96 d.C.). Tras su asesinato, su nombre fue borrado de inscripciones y monumentos, y se intentó borrar su legado en la memoria colectiva.
Aquí vemos la inscripción conmemorativa de la construcción de un puente en Coptos (Alto Egipto) en la que fueron borrados sucesivamente el nombre del entonces prefecto de Egipto y el del emperador Domiciano
Mas cerca en el tiempo, uno de los momentos más conocidos de la censura aplicada al arte la encontramos en 1565 y en una obra sin parangón, El Juicio Final de Miguel Ángel.
Aunque a los ojos contemporáneos esta obra no parece algo muy atrevido, el afamado fresco de Miguel Ángel para la Capilla Sixtina fue tachado de impío e inmoral por muchos defensores de la fe católica, incluyendo el Papa Pío V. En la escena figuran almas de humanos (desnudos) que se alzan o caen en dirección a sus destinos ultraterrenos.
Entre tanta desnudez, algunos apenas podían concentrarse en el mensaje religioso. Sobre esta obra, el poeta Pietro Aretino escribió: "¿Es posible que vos, que, puesto que sois divino, no descendéis a preocuparos de los seres humanos, hayáis hecho esto en el mayor templo construido a Dios, sobre el más noble altar elevado a Cristo? (...) Cosas que en los burdeles harían cerrar los ojos para no contemplarlas…”.
Un discípulo de Miguel Ángel, Daniel da Volterra, añadió posteriormente, por encargo de Pío V, telas para cubrir las partes desnudas de las figuras. Como se sabe, el Juicio Final fue censurado enseguida debido a las excesivas desnudeces consideradas obscenas e inadecuadas, hasta el punto de que el Concilio de Trento determinó su corrección.
En 1564 se encargó a Daniele da Volterra, el «Braghettone», y, a su muerte, a Girolamo da Fano y por último a Carnevale el trabajo. Aquí se pueden ver los añadidos posteriores a la pintura de Miguel Ángel.
Las intervenciones censoras continuaron incluso en épocas sucesivas. Casi todas estas intervenciones, que son 42, han sido pintadas al temple, a excepción de dos: San Blas y Santa Catalina, que se rehicieron al fresco después de haber borrado a golpes de cincel el original.
Algunos ejemplos de la aplicación de la censura en el arte, en este caso por el puritanismo imperante en la sociedad, lo tenemos con obras muy reconocibles y de grandes autores como la Olympia de Manet, El origen del mundo de Gustave Coubert o alguna escultura como la de la Bacante con un infante niño de Frederick MacMonnies. Vamos a verlas.
La Olympia de Manet fue una obra perturbadora desde que se presentó en 1863. Representa a una joven desnuda similar a los desnudos reclinados y odaliscas que Delacroix había realizado en el primer tercio de ese siglo y que se habían exhibido sin problema, como en siglos anteriores había sido con los trabajos de Tiziano y Giorgione, aunque a la pelirroja de Manet fue considerada "vulgar" debido a su mirada firme y a su realista representación.
La mayoría de desnudos de aquellos años se presentaban de forma idealizada, aunque Manet decidió capturar la desnudez de forma real. Olympia se enfrenta al espectador y le clava su mirada sin vacilar, haciendo alarde de su forma en toda su gloria carnal y erótica. Fue permitida la exposición de la obra en el salón anual de París (sin censura), aunque fueron necesarios dos policías para que protegieran el lienzo de los airados espectadores que inundaron la muestra.
Tan sólo un año después de Manet y su Olympia, el pintor realista Courbet dio un paso más en el tema de representaciones "no aptas para un público infantil" en El origen del mundo con su visión naturalista del origen del mundo; también conocido por ser un retrato detallado de una vulva.
La obra, un encargo del diplomático y coleccionista turco Khalil-Bey, alcanzó un estatus casi mítico y se rumoreó que sólo se exponía al público desde detrás de una cortina. El cuadro se exhibe desde 1995 en el Museo d'Orsay de París, aunque sigue siendo demasiado escandaloso para Facebook. En 2011 fue sometida a la censura.
Esta estatua de bronce del dios romano del vino, Baco, sosteniendo a un niño no parece para nada algo a lo que poner dos rombos, pero la obra despertó indignación cuando un arquitecto intentó instalarla en el jardín de la Biblioteca Pública de Boston, en la plaza de Copley Square.
La asociación de mujeres cristianas Women’s Christian Temperance Union tachó la obra de "indecente"; sus protestas consiguieron provocar el traslado de la pieza a Nueva York. Hoy en día, descansa en el Museo Metropolitano de Arte.
Como ya hemos visto, en el siglo XIX y sobre todo a partir del siglo XX la censura ha sido especialmente cruel con la libertad de expresión y algunas de sus manifestaciones artísticas.
Un claro ejemplo lo tenemos en lo que los nazis en la década de los años 30 calificó con el arte degenerado. Y es que la exposición "Arte degenerado", patrocinada en 1937 por Adolf Hitler, las tropas nazis se apropiaron de obras de arte moderno que fueron allí ridiculizadas, y luego desaparecieron.
Entre las obras había pinturas y esculturas expresionistas, surrealistas, dadaístas, cubistas, de la nueva objetividad, del fauvismo.
"Arte degenerado" fue una exhibición propagandística montada por los nazis para poner en la picota al arte moderno y reírse de él, colocando los trabajos de manera caótica, con etiquetas explicativas que ridiculizaban los trabajos, y con precios exorbitantes supuestamente pagados por las autoridades alemanas anteriores a 1933, mientras el pueblo alemán sufría las consecuencias de la crisis económica.
"Campo de batalla" (1913), de Emil Nolde, pintor perteneciente al Partido Nazi, que sin embargo, estaba en su lista negra.
Las obras de arte moderno fueron recolectadas en diversos lugares de Alemania. Se confiscaron 650 pinturas de arte moderno, gráficos y esculturas de 32 museos, entre ellas, obras de maestros como Vasili Kandinsky, Emil Nolde- curiosamente, un pintor que pertenecía al Partido Nazi- , Lyonel Feininger, Ernst Barlach y Ernst Ludwig Kirchner.
En una segunda y aún más detallada operación de decomiso por parte de los nazis se confiscaron otras 20.000 obras de arte de cerca de 14.000 artistas, se almacenaron en un depósito de Berlín, se quemaron o se vendieron en el extranjero.
La exposición, que se pudo ver en doce ciudades de Alemania, fue un éxito de público, con más de dos millones de visitantes. Fue la exhibición de arte más exitosa hasta ese momento. Pero primero se exhibieron en Múnich, y para que no hubiera posibilidad de confusión, se las etiquetó con consignas y comentarios difamatorios: "Vemos aquí, rodeándonos, estos engendros de la locura, de la desfachatez, de la incapacidad y de la degeneración", dijo entonces el director de la muestra, Adolf Ziegler, pintor y presidente de la Reichskammer der Bildenden Künste, una institución del régimen nazi encargada de fomentar las artes plásticas.
Pero no hay que mirar sólo los regímenes totalitarios. En los años sesenta vuelve a ver ejemplos concretos de censura en el mundo del arte.
En 1969 se presentó la llamada "La unidad extática de Dorothy Iannone". Iannone es una artista autodidacta que combina elementos traídos del cómic, la ilustración y la pornografía que intoxican sus visiones de una sexualidad sobrenatural. Sus coloridas representaciones de erotismo salvaje se retiraron de una exhibición en el salón de arte Kunsthalle Bern en 1969, después de que el director del museo exigiera que se cubrieran los genitales de las obras de Iannone. Puesto que sus pinturas fueron denominadas "pornográficas", Iannone ha plantado cara luchando contra la censura en el arte, fomentando a cambio valores de amor libre, de independencia de la mujer y de autonomía sexual.
En 1987 otra obra, en este caso una fotografía, Piss Christ, de un fotógrafo estadounidense, de nombre Andrés Serrano, que decidió sumergir un crucifijo de plástico en una copa con su propia orina, por lo que su obra recibió desde entonces el nombre de Piss Christ.
El trabajo se mostró en Nueva York y causó una reacción positiva, pero cuando se expuso en Carolina del Norte dos años más tarde, con financiación de la agencia gubernamental promotora de arte, la National Endowment of the Arts (NEA), las cosas se pusieron feas.
El senador local Jesse Helms expresó su irritación públicamente, declarando que la obra "deshonra al Señor". El incidente provocó que Serrano perdiera subvenciones y recibiera amenazas de muerte durante casi 15 años.
Actualmente Piss Christ sigue causando la misma controversia. Un grupo de detractores atacó la obra con un martillo durante una exposición en 2011 y justo en enero de este año, la agencia Associated Press retiró la imagen debido a las presiones derivadas del ataque a Charlie Hebdo.
Dos años más tarde, 1989, otra fotografía, en este caso el momento perfecto de Robert Mapplethorpe presentada en una exposición de fotografía en blanco y negro bajo el título de The Perfect Moment, generó una polémica sobre las imágenes sexualmente explícitas y sobre el verdadero estado de la libertad de expresión al presentar una imagen, con una iluminación dramática, de un hombre orinando en la boca de otro hombre y otra de un puño dentro del ano de otro hombre.
La exhibición, seleccionada para su muestra en la Corcoran Gallery of Art en Washington, D.C, fue cancelada antes incluso de que comenzara. El senador Helms también puso su ojo sobre esta exposición y no le agradó demasiado. Volvió a vapulear a la resultados de la búsqueda National Endowment for the Arts (NEA) y la criticó por subvencionar un espectáculo que, según él, escenificaba "materiales de naturaleza sexual moralmente repugnantes".
En 2013, una exposición titulada Saints and Sinners [Santos y pecadores] conmemoraba el aniversario del polémico momento, a modo de lucha por la libertad de expresión.
En 1989, Dread Scott Tyler y su manera de presentar la bandera de EEUU , generó una gran polémica. Scott, un estudiante del Instituto de Arte de Chicago, preparó un montaje en el que los visitantes no podían ver un libro de fotografía situado en el centro de la muestra si no era pisando la bandera estadounidense extendida sobre el suelo.
Como resultado, algunos espectadores fueron arrestados por pisar la bandera, después de que un veterano de guerra alertara a las autoridades sobre el hecho. El mismo Scott fue arrestado también por prender fuego al estandarte, y por desafiar la Ley de Protección de la Bandera en 1989.
También se animaba a los visitantes a dejar constancia de sus opiniones sobre la exposición. Estas eran muy dispares: iban de "Creo que lo que has hecho es un error y que deberías estar en la cárcel o que te pasara algo. Amo a mi país y me duele saber que tú no"; a comentarios como "Esta bandera sobre la que estoy de pie representa todo lo que hay de opresivo en este sistema: el asesinato de los nativos americanos y toda la opresión que existe en el mundo, incluyendo contra mi hermano, que fue disparado por un cerdo que luego dio la vuelta a su cuerpo con el pie para estar 'seguro de que el negro estaba muerto'. Ese cerdo llevaba puesta la bandera". El montaje recibió críticas. El presidente Bush calificó la obra de "vergonzosa" y el político estadounidense Bob Dole manifestó: "Es posible que no sepa mucho de arte, pero sé lo que es una profanación cuando la veo".
En 1990, el grupo compuesto por Karen Finley, Tim Miller, John Fleck y Holly Hughes se conoce como Los Cuatro de la NEA, un sobrenombre que el cuarteto se ganó después de que sus respectivas subvenciones de la NEA les fueran retiradas en la década de 1990. La subvención a Finley fue vetada a causa de una crítica de Rowland Evans y Robert Novack, que nunca vieron la obra We Keep Our Victims Ready en persona. The New York Times publicó por aquel entonces: "Lo que ha puesto a Finley en el ojo del huracán es una reciente columna sindicada en un periódico, escrita por Rowland Evans y Robert Novak, en la que se la citaba como ejemplo de los problemas que la NEA se autogeneraba debido a su disposición a financiar exhibiciones que pudieran considerarse obscenas o sin un 'auténtico mérito artístico'". También se refirieron a ella, de forma condescendiente, como una "mujer joven desnuda, embadurnada en chocolate". Finley respondió: "Mi trabajo va contra la violencia, contra la violación y contra la degradación de la mujer, el incesto y la homofobia. Cuando cubro mi cuerpo con chocolate es para simbolizar a la mujer tratada como si fuera suciedad".
La polémica llegó a alcanzar al Tribunal Supremo en 1998, un caso que Finley perdió después de que se hundiera su propuesta en un test de "decencia" congresual para recibir una subvención federal. No obstante, Finley consiguió una venganza menor cuando, en 1998, ejecutó una obra titulada Return of the Chocolate Smeared Woman [El Retorno de la Mujer Cubierta de Chocolate] en TriBeCa, un barrio de Manhattan, como reacción a la controversia y a la audiencia judicial. "A medida que entramos, un grupo de hombres y mujeres espléndidamente pintados y con un poco de terciopelo marrón nos ofrecen jarras de cerveza mientras nos invitan a sentarnos en latas de pintura de plástico". En el escenario, una pandilla desenfadada (los Bolapelos) baila música disco, todos en línea con el sonido rebotando en las paredes y las luces destellando. Llega Karen, se quita el albornoz y comienza a untarse generosamente con un mejunje marrón”.
En 1999, La Santa Virgen María, de Chris Ofili - o The Holy Virgin Mary de Ofili- representa a una Virgen María negra con una masa de estiércol de elefante en un pecho y recortes de revistas pornográficas de fondo. El entonces alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, no estaba muy contento con la obra, de la que dijo, junto a otras de la exposición Sensation de los Jóvenes Artistas Británicos (YBA) de la Colección Saatchi, "algo enfermizo". De hecho, Giuliani presentó una demanda contra el Museo de Arte de Brooklyn por mostrarla. El museo se resistió a las exigencias y, a cambio, su director presentó una demanda federal contra el alcalde por una violación de la Primera Enmienda. La galería ganó el caso.
En 2014, se presentó Las pipas de girasol de Ai Weiwei . Se suponía que el artista y activista chino Ai debía exhibir sus semillas de girasol de porcelana en una exposición en honor del 15º aniversario del Premio de Arte Contemporáneo Chino en 2014; después de todo, él mismo fue fundador y tres veces jurado. Pero debido a la presión del Gobierno chino, contra el que Ai nunca ha dudado dirigir sus críticas, su obra fue eliminada del espectáculo.
Además, los trabajadores del museo borraron el nombre de Ai de la lista de antiguos ganadores y miembros del jurado. Ai fue incapaz de abandonar China a causa de su arresto en 2011.
Un ejemplo de esta limitación que sufren algunos artistas por parte de sus Gobiernos, que lesionan sus derechos individuales y entre ellos el de libertad de expresión lo tenemos en el artista chino Ai Weiwei. Aquí vemos un documental sobre la persecución que sufrió.
Ese mismo año 2014, Brett Bailey presentó su zoo humano. La controvertida representación Exhibit B imitaba los "zoos humanos" de los siglos XIX y XX y forzaba a los espectadores a afrontar sin rodeos un momento atroz del racismo en la historia. Sin embargo, muchos acusaron a la exposición de ser racista ella misma, puesto que incluía actores negros enjaulados y encadenados.
La obra fue seleccionada para su exposición en el Barbican Centre de Londres, pero fue cancelada debido a la naturaleza "extrema" de las protestas y amenazas que se produjeron contra los actores y el personal. Según una declaración del Barbican: "Nos parece muy preocupante que se usen métodos de esta naturaleza contra los artistas e intérpretes y que se haya negado a los espectadores la oportunidad de ver esta importante obra". "No ha sido mi intención alienar a las personas con este trabajo", escribió Bailey para The Guardian poco después. "Sí lo ha sido el desafiar las percepciones y la historia. No ofender explícitamente".
Las clases discrepantes y muchas veces en relación al poder religioso han censurado desde entonces el arte realizado por opositores, críticos y discrepantes. Tenemos muchos ejemplos de ello: el abatimiento de las estatuas de los dioses paganos por parte de los cristianos; la demolición de mezquitas en tiempos de la reconquista de la península ibérica; la destrucción de códices y templos mayas por los conquistadores españoles; la prohibición de ciertas manifestaciones artísticas por la Contrarreforma; la persecución del "arte degenerado" por los nazis, como hemos visto; o la la voladura de las estatuas de los Budas gigantes de Bāmiyān en 2001; la devastación de templos y estatuas de Palmira por las milicias del Estado Islámico...
Uno de los Budas colosales de Bāmiyān (antes y después de su destrucción)
El arte pues es tanto un instrumento de propaganda como una manera de defender ideas contra el poder establecido, aunque como hemos visto puede ser una provocación abierta. Otro debate que se abre aquí es el de la autocensura. Pues he de reconocer que no querido poner aquí todo lo que se ha censurado por motivos diversos. Eso forma parte de una decisión personal, pero que tiene implicaciones diversas.
Volviendo a un aspecto que hemos dejado atrás y que tiene que ver con la libertad y la censura. Es la censura autoimpuesta, la autocensura.
Es un fenómeno en el que una persona o un grupo de personas limitan o restringen conscientemente su propia expresión, ya sea verbal, escrita, artística o de otra índole, por miedo a las repercusiones, la crítica o la sanción social.
La autocensura es un tema importante en el contexto de la libertad de expresión y puede tiene diversas implicaciones y consideraciones, entre las que podemos destacar entre otras motivaciones las siguientes:
- Miedo a represalias: Las personas a menudo se autocensuran debido al temor a represalias, ya sean legales, sociales o laborales. Esto puede incluir el miedo a perder el trabajo, enfrentar sanciones legales o ser excluido de ciertos grupos sociales.
- Normas sociales y conformidad: La autocensura también puede ser el resultado de la presión social y la conformidad. Las personas a menudo se ajustan a las normas y valores predominantes de su entorno para evitar el ostracismo o el rechazo.
- Las dudas creativas: Los artistas y creadores a veces se autocensuran por temor a que su trabajo sea malinterpretado, censurado o rechazado por el público, los críticos o las autoridades. Esto puede limitar la diversidad y la innovación en el mundo del arte y la cultura.
- Censura implícita: La autocensura puede ser una forma de censura implícita, donde las restricciones a la libertad de expresión no provienen directamente del gobierno o las autoridades, sino que son autoimpuestas por las personas debido a las presiones sociales o el temor a la censura oficial.
De hecho puede existir en ocasiones un debate público, ya que cuando las personas se autocensuran, el debate público puede empobrecerse, ya que las voces y las perspectivas disidentes o críticas pueden quedar silenciadas. Esto puede tener un impacto negativo en la toma de decisiones informadas y en la salud de la democracia.
Al final nos quedamos en el balance entre la responsabilidad y la libertad. Si bien la libertad de expresión es un derecho fundamental, también existe un debate sobre la responsabilidad que conlleva.
La autocensura plantea preguntas sobre dónde trazar la línea entre la expresión libre y la responsabilidad ética en la comunicación.
Así pues vemos que la censura del arte ha sido y la autocensura sigue siendo una de las formas más claras de impedir el ejercicio de uno de los derechos humanos más esenciales: el de la libertad de expresión. Es más, es posible que aquí no hayan aparecido algunas obras pensando que las mismas podrían herir alguna sensibilidad. La autocensura, es real.
Reflexiona: ¿La autocensura actualmente cabe en una sociedad como la nuestra? ¿Qué pensáis?

















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